Señor Daniel Karam, ¿y si le cortamos la mano a su hijo?Por más información que busqué en la red para saber si el señor Daniel Karam tenía familia no la encontré, pero aun así la pregunta quedará en el aire.
¿Y si le cortamos la mano a su hijo?
Ayer por la mañana escuché en entrevista con Eduardo Ruiz Healy a Don Alberto Barreda Robinson, quien estaba consternado y enojado por la estúpida decisión (perdón no encontré un sinónimo) del director del IMSS, Daniel Karam, de evitar que los niños quemados en el incendio de la guardería ABC fueran trasladados a Sacramento, California para ser atendidos en el hospital de alta especialidad de los Shriners.
Según Don Alberto Barreda, el argumento que le dio Daniel Karam para no trasladar a los niños a Estados Unidos fue
que no se tenían recursos para pagar los traslados y atender a los familiares.No la chifle señor, ¿y si fuera su hijo? ¿Importaría el costo?
El lunes, médicos del IMSS iban a amputar a una de las niñas quemadas. Ante esta situación el representante de los Shriners en Sonora, Alberto Barrera evitó la operación dada su experiencia en casos donde las amputaciones en quemados son innecesarias, ayer los médicos justificaron el hecho diciendo que había sido un mal diagnóstico de los pasantes.
¿En manos de pasantes están los niños quemados que se debaten con la muerte?
En el primer contacto que tuvimos con el señor Daniel Karam, después de la terrible tragedia registrada el pasado 5 de junio nos dejó muy en claro que para él la prioridad era el “buen” nombre del IMSS y no la vida de los niños que albergaba la guardería ABC.
Una y otra vez, Daniel Karam, aseguraba que los requisitos de la guardería donde hasta este momento 44 niños habían perdido la vida estaban en regla.
¿Cómo podían estar en regla los papeles de un lugar que albergaba a casi 200 niños con una salida de seguridad de 80 centímetros de ancho?
¿Cómo puede defender lo indefendible al estar la instalación prácticamente forrada de poliuretano, un material altamente flamable y tóxico?
¿Cómo pudo ser aprobada una guardería cuya puerta de “emergencia” tenía dos chapas de seguridad?
¿Cuánto vale una vida? ¿Vale más un boleto de avión que la vida de un niño Sonorense? ¿O fue el sentimiento de culpabilidad lo que le hace tomar decisiones estúpidas que ponen en riesgo la vida, de por si ya frágil de estos niños?
Y si fuera su hijo señor Karam, a dónde lo llevaría, a Ciudad Obregón, a Guadalajara o a Sacramento, California? ¿Dejaría que lo amputaran sin considerar otras opciones?
¡¿Qué nos pasa?! ¡¿Qué más vamos a tolerar?!
P.D. Don Alberto Barrreda, mi sincero reconocimiento por su labor.
0 comentarios:
Publicar un comentario